La vida y la ficción – El juego sigue sin mí por Martín Casariego

La vida y la ficción se parecen mucho más de lo que la gente suele creer, se han contaminado mutuamente. Las novelas son tristes o no por lo que sucede en ellas, pero, sobre todo, por el orden de lo que sucede en ellas. Si el protagonista es desgraciado durante veinte capítulos, pero en el último sus cuitas se desvanecen, es una novela optimista, y le consideramos afortunado. Por el contrario, si es feliz durante trescientas páginas, y en las últimas todo se va al garete, es una novela pesimista, y el sujeto, un desdichado. Y en la vida ocurre igual. Puedes ser un infeliz durante setenta años, pero si en el último alcanzas la paz, tu vida habrá sido un éxito, y al revés. Es como un partido de fútbol, ¿qué más da ir perdiendo durante ochenta y cinco minutos, si en los últimos cinco le das la vuelta al marcador? No importa tanto el tiempo transcurrido en una u otra situación como el orden. Y por eso hay que elegir el momento exacto, el momento favorable, para que todo quede justificado, realzado, en paz y armonía. Pero ¿cómo acertar? ¿Cómo saber cuándo hay que sacar el billete? ¿Y cómo reunir el valor para usarlo? Ponerte delante de un tren no es mala forma. Supongo que piensas: «Voy a coger mi último tren». O te preguntas: « ¿Adónde me llevará?». Claro que también algunos suicidas obedecen a un impulso. Ven una ventana abierta y se lanzan.

Dicho esto, fue al balcón y lo abrió. Entró una corriente de aire fresco que alborotó su pelo. Extendió un brazo con la mano formando una pistola, cerró lentamente los ojos y disparó. Después, la enfundó en el bolsillo, y la sacó ya sin forma de pistola.

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Acerca de Andy Doxel

Soy un artista, un escritor incauto, modelo frustrado y libre (en el sentido figurado). He escrito poemas y cuentos, acompañados de dibujos e ilustraciones que entre ilusiones y tristezas han nacido de rayos de luz en forma de letras y pintura. Hablo lo que siento y lo que pienso. Me dedico a escribir y lo haré hasta el día que en mi lecho de muerte no logre escurrir más la tinta de mi pluma. Nací un 25 de febrero de 1993 en el país de la eterna primavera, en la tierra de la “blanca paz” en medio del azul del cielo y lo azul del mar, en la ciudad de Guatemala, por lo que llevo ¼ de vida queriendo conquistar el mundo. Como comprenderá, estoy queriendo de ser yo mismo en un mundo que está constantemente tratando de hacerte alguien diferente. Por lo que es un logro si lo consigo.
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