Droga para la depresión

No sé cómo se sentirán ustedes hoy, pero para mí es uno de esos días en los que me gana el abatimiento. En que mi humor está de cabeza y mis ánimos por el suelo. Son tantos los pensamientos llenos de negatividad y pesimismo que emergen de mí ser que ya me veo cubierto hasta los tobillos por un aura fuliginosa –mis compañeros de trabajo pueden dar testimonio de-; sin embargo, mi intención no es embarrarlos con miseria sino que sanemos juntos este ahogo (o sonando egoísta: que yo sane).

Hace unos días leí un artículo en internet acerca del uso de drogas como escape de la depresión para encontrarte en un estado de “tranquilidad emocional”. La escritora relataba su experiencia sanadora después de probar unos hongos alucinógenos y como los mismos la transportaron de la tierra al cielo y la volvieron uno con la naturaleza, como se encontró a sí misma, como se empezó a valorar, a amar y a disfrutar. La forma en que describió su experiencia hizo que mi corazón tremolara y que mi ansiedad incrementara. ¿Serán las drogas un buen escape contra la depresión?

Está en lo correcto. No estoy diciendo que este de acuerdo con todo lo que dice el artículo, soy de la opinión de que todos pueden tener sus propios métodos para sobrellevar la situación; pero, respecto a mí, no podría utilizar sustancias químicas o medicamentos como una alternativa ya que me imagino ingiriendo/consumiendo/aplicándome todo tipo de drogas con tal de pasar la mayor parte del tiempo sedado/inconsciente/sonámbulo a que enfrentarme de cara con mis pesares. Por lo que no podría tomar ese camino.

Sin embargo, he encontrado una droga, una natural, no es química y no puedo decir si la misma no tiene efectos secundarios a largo plazo, pero me hace sentir vivo. Con esta droga se disipan mis miedos y pesares, mis inseguridades, mi dolor. Es una droga que había estado postrada frente a mí, esperándome. Y, a pesar que muchas personas me riñen porque paso mi tiempo sumido entre tantas hojas y letras, no encuentro mejor placer con otra droga que esta. ¡Hablo de los libros y del placer por la lectura! ¡Por Dios, qué buena droga! ¡Las novelas y sus  frases  maravillosamente diabólicas que te atrapan y no te dejan tranquilo!

A decir verdad, visitar las bibliotecas es mi deleite, en absoluto. No soy un joven que se la pase parrandeando y robando corazones el fin de semana, soy más circunspecto. Prefiero utilizar y atiborrar mi tiempo hurgando entre los libros, descubriendo historias, enamorándome de las frases. Y aunque no he desarrollado una vida muy social, si he tenido amigos, han sido muy pocos y la mayoría son de papel y tinta. En la escuela había aprendido a leer y a escribir mucho antes que los demás niños del barrio. Donde mis compañeros veían nubes de tinta en páginas incomprensibles yo veía luz, calles y gentes. Las palabras y el misterio de su ciencia oculta me fascinan y me han parecido por siempre una llave con la que puedo abrir un mundo infinito y a salvo.

Mi lugar favorito en toda la ciudad es una biblioteca -un maravilloso lugar que huele a papel viejo y a polvo, mi santuario y refugio-. Cuando es hora de irme de una, lo hago arrastrando los pies y el alma porque si de mí dependiese me quedaría a vivir en ella. Por eso digo que la mejor droga que he probado ha sido la lectura. Sin ella no tendría razón mi existencia y es probable que mi vida ya se hubiese consumido como la llama de un cerillo por la depresión.

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Acerca de Andy Doxel

Soy un artista, un escritor incauto, modelo frustrado y libre (en el sentido figurado). He escrito poemas y cuentos, acompañados de dibujos e ilustraciones que entre ilusiones y tristezas han nacido de rayos de luz en forma de letras y pintura. Hablo lo que siento y lo que pienso. Me dedico a escribir y lo haré hasta el día que en mi lecho de muerte no logre escurrir más la tinta de mi pluma. Nací un 25 de febrero de 1993 en el país de la eterna primavera, en la tierra de la “blanca paz” en medio del azul del cielo y lo azul del mar, en la ciudad de Guatemala, por lo que llevo ¼ de vida queriendo conquistar el mundo. Como comprenderá, estoy queriendo de ser yo mismo en un mundo que está constantemente tratando de hacerte alguien diferente. Por lo que es un logro si lo consigo.
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